Este fin de semana la República Dominicana vivió de primera mano la intensidad y competitividad del campeonato nacional de bowling. Este campeonato se realizó en las instalaciones de la plaza Sebelen Bowling Center, el lugar ideal para la más grande competición de esta disciplina en el año.
Puedo decir que llegue a este evento con expectativas moderadas, ya que el formato de competición es un round robin donde todos, por categoría, se enfrentan a todos y por acumulados y promedio se establece el ranking del mejor al peor.
Grande fue mi sorpresa a ver a los diferentes miembros de la selección nacional participar en el evento, dándome la seguridad de que vería de primera mano lo mejor que República Dominicana tiene para esta disciplina…y no me decepcionaron.
Tengo que decir que esta vez no cubrí este evento como un periodista, esta vez quise presenciarlo como un fanático más, aunque tengo que admitir que conozco lo básico del bowling. Me motivo que conocidos míos de muchos años estaban presente en la competición, personas que merecían mi apoyo incondicional y no podía negarme, era mi deber estar ahí para ellos.
Una verdadera batalla femenina
Mi enfoque fue en la rama femenina, donde las principales atletas me mostraron en los tres días del grupo elite que existe un nivel de calidad muy alto en RD. Ver a la selección nacional actual competir con aquellas que estuvieron antes que ellas, como Aumi Guerra, por ejemplo, me trajo a la mente estas batallas romanas donde un viejo guerrero en el coliseo se enfrentaba a un novel y prometedor soldado que busca el respeto y admiración del público.
Desde el primer día sentí la confraternidad entre las atletas, desbordando alegría y compañerismo, algo que puedo decir que se mantuvo durante todas las fechas, pero con los destellos de aquellos que saben que esto es una batalla.
Y no es para menos, el atleta en si compite para ganar, y aunque primo el respeto y la armonía, en los momentos donde el calor del juego impregno las instalaciones, pudimos vibrar con el sentimiento de competitividad de las guerreras.
Tres jornadas desgastantes
El sábado 31 de enero fue la fecha de inicio del grupo elite femenino, como ya mencioné su inicio fue modesto al mantenerse la vibra de amistad en el aire, pero luego de la primera hora de competición todo dio un giro de 180 grados a favor de la competencia.
La batalla fue fuerte, por un lado, las atletas que con su juventud impusieron su respeto a través de la fuerza y habilidad, las más veteranas hicieron lo propio dominando la tensión del escenario y siendo constantes, principalmente administrando su estamina.
Esta fue la gran diferencia al final, esta primera jornada cerro con una ventaja para aquellas que saben que este tipo de escenarios no es una carrera contra reloj, mas bien una prueba de resistencia.
Ya en la jornada del domingo 1ro de febrero las cosas fueron diferentes, se notaron los estragos de la jornada anterior y el repunte de las mas noveles no se hizo esperar. De repente las mas bajas en el ranking cerraron la brecha.
En la 3ra y ultima jornada del martes 03 de febrero el ambiente era diferente, con algunas posiciones ya definidas algunas atletas jugaron en un modo diferente, no diría que resignación, pero si consientes que la escalada era muy dificil.
Otras dieron el ultimo esfuerzo, como una meta personal donde buscaban demostrase a si mismas que esta disciplina deportiva es una extensión de su ser, parte de su vida, y que, aunque las circunstancias no se muestren adecuadas en algún momento, no se rendirán nunca.
Y así llegamos al final de la jornada, con aires de positividad, victoria y con ganas de seguir compitiendo. Porque, aunque todo había acabado, aun pude ver el fuego en los ojos de aquellas que dieron lo mejor, pero sabían que pueden dar más.
Un gusto culposo para el fanático
Si bien este evento no recibió el apoyo de las cadenas de televisión y/o otros medios de comunicación, me siento satisfecho de que hoy se hable de este campeonato. Porque vi y sentí que es una disciplina que representa lo mejor del dominicano, su capacidad para seguir adelante y nunca rendirse.
Como fanático pude disfrutar las alegrías y frustraciones de mis conocidos, su capacidad de análisis y su razonamiento sobre el juego. El bowling es una realidad que bien cultivada podría ser bastante relevante en un corto periodo de tiempo, apuesto por eso.
Me retire con la satisfacción de ver a 12 integrantes del proceso de preselección nacional que estarán preparándose para una próxima competición, estas dieron la talla contra los mejores del pais, por lo tanto, hay garantía de calidad en este grupo.
Los que no quedaron en ese grupo no estan mal, al contrario, estoy seguro que seguirán mejorando de cara al futuro y pronto estarán en las diferentes competencias internacionales de bowling representando la bandera tricolor.
Para mi como fanático, fue una experiencia inolvidable. No buscaban hacer un ranking de los mejores jugadores o historias de los atletas, quería vivir de lleno la competición como un fanático más y me dieron eso y mucho más…espero volverlo a vivir pronto.

