Ben Whittaker se quedó al borde de un título mundial tras superar un final tenso en Birmingham. El británico derrotó a Conor Wallace por decisión unánime en una eliminatoria de la FIB que marcó un momento clave de su carrera.
El combate representó la prueba más exigente que ha enfrentado el púgil hasta la fecha. Durante nueve asaltos, Whittaker dominó con solvencia al más experimentado Wallace. Su estilo vistoso y la precisión de sus golpes le permitieron construir una ventaja que parecía inalcanzable para su rival.
La dinámica del encuentro cambió drásticamente en el décimo asalto. Una potente izquierda de Wallace alteró el impulso de la pelea y puso en jaque la estabilidad del campeón. Las piernas de Whittaker lucieron inestables por momentos, pero el británico siguió lanzando golpes y resistió la presión final.
Los jueces puntuaron la contienda a favor de Whittaker con marcadores de 117-111, 116-112 y 115-113. Estos resultados confirman la victoria del británico, quien demostró una capacidad notable para mantenerse firme cuando las condiciones del combate se volvieron adversas para su estrategia.
Tras el veredicto, el boxeador reconoció que no sufrió lesiones físicas graves durante la pelea. Sin embargo, describió el ambiente como muy sucio debido a la cantidad de codazos y golpes que recibió. Esta experiencia le sirvió para medir su resistencia ante un oponente que buscó desgastarlo.
Esta victoria posiciona a Whittaker a las puertas de una oportunidad por la corona mundial. Aunque el cierre fue difícil, su desempeño general en los primeros nueve rounds fue sobresaliente. El británico ha demostrado que puede competir contra rivales de mayor trayectoria en la élite del boxeo internacional.
Fuente: El Día
