prospectos

El camino hacia las Grandes Ligas comienza desde edades muy tempranas para los prospectos dominicanos. Niños de apenas ocho años ingresan a procesos de entrenamiento orientados a una futura firma profesional. Durante varios años, los entrenadores asumen de su propio bolsillo los costos de alimentación, capacitación y preparación física. Sin embargo, este modelo de desarrollo temprano genera un amplio debate sobre sus límites legales, la protección infantil y las condiciones de trabajo.

El abogado laboral Juan Francisco Rosario Gratereaux señala que la falta de contratos escritos perjudica a los entrenadores. Si el joven logra un contrato millonario, reclamar los recursos invertidos resulta bastante complejo sin documentación previa. Por esta razón, Gratereaux solicita implementar reglas claras y mecanismos formales de supervisión. El especialista propone crear una división en el Ministerio de Deportes con inspectores capacitados. Estos funcionarios vigilarían las academias, recibirían denuncias de los padres y verificarían la estadía de los niños. Además, sugiere la intervención del Ministerio de Salud Pública y la Procuraduría en casos de posibles abusos.

Por otro lado, el jurista Emilio Frías Tiburcio resalta que la autorización de los padres resulta indispensable. Explica que los prospectos menores de 16 años requieren permiso parental para participar en estas actividades. Frías aclara que el deporte no exige una edad específica, pero advierte sobre las exigencias físicas inadecuadas. Aplicar cargas intensas a un niño de ocho años provoca lesiones físicas severas. Asimismo, recalca la creciente presión por firmar cuando el joven crece, recordando que ingresar a una academia jamás garantiza llegar a las Mayores.

En conclusión, el béisbol dominicano necesita un equilibrio urgente entre el talento de los niños y su resguardo legal. Definir las responsabilidades de todas las partes asegurará un futuro transparente para el deporte nacional.

Fuente: El Día