El debate sobre la expansión se mantiene firme tanto en las Grandes Ligas como en la liga invernal dominicana. La República Dominicana produce el talento necesario para alimentar dos nuevas franquicias —con opciones naturales en Puerto Plata y el Sur (San Cristóbal-Baní), e incluso la posible reactivación de los Caimanes del Sur—; sin embargo, la falta de respaldo del sector privado detiene el impulso. Esta apatía de inversión también se refleja en el Estadio Quisqueya Juan Marichal, un parque de pelota que requiere de mayores recursos y cuyo plan de desarrollo no tiene una fecha clara de graduación.

En Estados Unidos, la intención de expandir la Gran Carpa choca con enredos de derechos territoriales y cautivar nuevos mercados. San José representa un obstáculo debido a que los Gigantes de San Francisco bloquean la zona tras haber recibido esos derechos de los Atléticos décadas atrás. Asimismo, la zona del Inland Empire en California, compuesta por los condados de San Bernardino y Riverside con cuatro millones de habitantes, se perfila como opción viable frente a Los Ángeles, Anaheim y San Diego, aunque su mayor desafío sería convencer a una población que ya respalda a los equipos existentes.

Por otra parte, la fecha de hoy evoca momentos memorables para el béisbol dominicano en las Mayores. En 1972, Felipe Rojas Alou bateó su hit número 2,000 de por vida con los Yanquis; en 1987, el intermedista Nelson Liriano conectó su primer imparable frente a Seattle; y en 2006, Alfonso Soriano hizo historia al convertirse en el primer jugador en llegar a 200 jonrones y 200 bases robadas en menos de 1,000 juegos, alcanzando la marca en apenas 929 compromisos.

Fuente: Diario Libre