Lo que arrancó como una mudanza de emergencia terminó convirtiéndose en un verdadero espectáculo global. La Esports World Cup tuvo que mover sus fichas a toda prisa desde Riad hacia París debido al conflicto bélico en Medio Oriente, logrando montar en apenas ocho semanas una justa gigantesca con una bolsa a repartir de 75 millones de dólares, financiada por el fondo soberano de Arabia Saudita.
Durante siete semanas, el Parque de Exposiciones de la Porte de Versailles albergó 25 torneos de 24 videojuegos diferentes. La respuesta de la fanaticada fue contundente: el evento vendió 175,000 entradas físicas y rompió récords en plataformas digitales con 850 millones de espectadores y 440 millones de horas reproducidas. Grandes figuras de los videojuegos como Faker, Niko y Zywoo compitieron en pantalla, mientras que luminarias de otros ámbitos como el astro de la NBA Giannis Antetokounmpo y el ajedrecista Magnus Carlsen se sumaron a la cita.
El cierre de la competencia no escatimó en lujo institucional ni deportivo. La gran final de Counter-Strike vibró en el icónico Accor Arena de Bercy, culminando con la coronación del equipo chino All Gamers en el Grand Palais. El trofeo fue entregado nada menos que por el mandatario francés Emmanuel Macron y el astro del fútbol Cristiano Ronaldo, ante la mirada del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salmán.
Ejecutivos de la Esports Foundation, como Mike McCabe y el príncipe Faisal bin Bandar, calificaron la travesía parisina como un hito rotundo, destacando la hazaña logística de reestructurar un evento de tal magnitud en tiempo récord. Con esta demostración de músculo económico y poder de convocatoria, Arabia Saudita reafirma su estrategia para colocarse en la cúspide del entretenimiento digital a nivel internacional.
Fuente: Diario Libre
