El arte de conectar la pelota para el promedio atraviesa su momento más difícil en las Grandes Ligas. En la última década, el incremento en la potencia de los lanzadores ha transformado la dinámica del juego, convirtiendo la marca de los .300 en un logro cada vez más escaso. Tirar a 95 millas por hora pasó de ser un privilegio de pocos a una exigencia básica en las Mayores, mientras que los envíos entre 98 y 99.9 mph prácticamente se duplicaron de 2016 a 2025, escalando de 2,737 a 5,308 apariciones.
El impacto directo en los bateadores resulta alarmante. Tanto el año pasado como en 2024 apenas siete toleteros consiguieron batear sobre .300, lo que representa un desplome del 73 % respecto a los 26 peloteros que solían alcanzar esa cifra en campañas anteriores. La tendencia se mantiene en la actual temporada con solo siete jugadores sobre el umbral, destacando entre ellos el dominicano Otto López con .307. Asimismo, en 2025 cuatro de esos siete bateadores no sobrepasaron los .310 —incluyendo al quisqueyano Jeremy Peña con .304—, a diferencia de 2012 cuando ocho peloteros registraron entre .310 y .320, grupo que integró Robinson Canó (.313) con los Yankees.
La efectividad de los maderos disminuye drásticamente a medida que el radar se eleva. Ante pitcheos de 95 a 97.9 mph, la liga bateó para .247; frente a lanzamientos de 98 a 99.9 mph cayó a .224, y contra envíos de 100 mph o más se redujo a un raquítico .193. Registros de Baseball Savant señalan que las serpentinas entre 95 y 104 mph representaban el 6.2 % de los lanzamientos en 2015, mientras que para 2025 ascendieron al 9.6 %, empujando el promedio colectivo general de la MLB hacia la baja, desde .255 en 2016 hasta .245 en 2025.
Frente a este escenario, se ha discutido la idea de alejar la lomita de sus habituales 60 pies y 6 pulgadas. No obstante, experimentos realizados en 2021 en la Liga del Atlántico a 61 pies y 6 pulgadas demostraron un efecto adverso: aunque el bateador ganaba tiempo ante la recta, los pitcheos rompientes tenían más espacio para desarrollar su trayectoria, provocando más fallos. Por tal razón, la MLB ha preferido impulsar la ofensiva mediante el reloj de pitcheo, las restricciones a las defensivas especiales y la implementación del sistema ABS.
Fuente: Diario Libre
